¿Cómo estudiar cuando eres madre?

En la sociedad actual, donde la competencia en el ámbito laboral es muy grande, muchas mujeres se plantean si ser madre y tener éxito en el trabajo es compatible. Hoy en día, no es suficiente con ir a tu puesto de trabajo durante tu jornada laboral, sino que es muy recomendable seguir formándote y aprendiendo nuevas habilidades como alguna lengua extrajera, nuevas tecnologías o conseguir una titulación superior. Por este motivo, cada día más, las mujeres deciden retrasar el momento de la maternidad pero ¿es incompatible convertirse en mamá y con la mejora de tus capacidades profesionales?

Ya sabemos que la respuesta a esta pregunta no es fácil ya que hay que combinar varios factores pero desde ya te decimos que no es imposible. Fuera de tu mente la negatividad y deja que fluya el optimismo y la positividad. Ser madre no tiene porque convertirse en un aspecto negativo para ser una trabajadora más capacitada. Al contrario, has de considerarlo una oportunidad tanto para tu futuro como para el de tus hijos y sacar el máximo provecho de ello. Muchas de nuestras alumnas lo han conseguido. Por esta razón, hoy desde Educalive queremos animarte a luchar por tus sueños sin tener que sacrificar tu vida personal y te damos algunos consejos para que los consigas.

Consejos para estudiar cuando eres madre

1. Estar motivada: ¿Por qué estudiar cuando tienes hijos?

La motivación es el primer paso. Seguro que con lo cansadas que terminas con los niños y demás tareas, lo últimos que te apetece es coger los apuntes y los subrayadores y ponerte a estudiar. Cuando lleguen esos momentos, esperamos que no muy a menudo, no te hundas y abandones. Piensa en las razones por las que empezaste este proyecto:

  • Tener un mejor futuro laboral y poder ofrecer mejor calidad de vida a tus hijos.
  • Ser capaz de ayudarlos cuando sean mayores con sus estudios.
  • Ser un ejemplo para ellos y transmitirles valores positivos.
  • Sentirte realizada como persona y como profesional.
  • Etc.

No importa el motivo, sólo piensa que, si otras mujeres se han sacado una carrera o estudiado un grado superior después de tener hijo ¿Por qué no vas a ser capaz tú?

2. Saber qué quieres hacer.

Este punto esta muy ligado al anterior. Si ya estás preparada para embarcarte en esta nueva aventura, ahora toca decidir qué estudiar. Tener claro qué es lo que quieres hacer, laboralmente, y saber que tienes las habilidades necesarias para ello, te va a ayudar a mantenerte motivada. Es esencial que busques aquello que se adecue mejor a tus características o mentalidad. Busca tus puntos fuertes y poténcialos.

Por ejemplo, si cuando entras a un hospital o centro de salud, te ponen delante una jeringuilla y te desmayas, no te aconsejamos escoger el área sanitaria. En cambio, si te apasiona la lengua o la literatura, puedes decantarte por alguno de los estudios de este campo.

Cuando decides volver a coger los libros, aparte de tus puntos fuertes, ten en cuenta las salidas profesionales que te ofrecen y las características del posible empleo (tareas, horas, salario, etc).

En el caso de que necesites mejorar una capacidad que te cuesta un poquito más, no tires la toalla a la primera de cambio. Intenta buscar la parte positiva y, sobretodo, sé paciente. Ya sabes, con el tiempo y una caña…

3. Crea tu propio espacio para estudiar.

Para cualquier estudiante, esto es muy importante. Crea un espacio para ti donde puedas tener organizado todo el material: libros, apuntes, ordenador, bolis, subrayadores, etc. Hay personas a las que tener incienso o ambientador les relaja y hace sus horas de estudio más agradables.

Además, te recomendamos que sea un lugar ventilado, iluminado y, especialmente, silencioso para evitar las distracciones y concentrarte mejor. El móvil, las redes sociales, la televisión y la radio las dejamos para el tiempo libre. Sólo te dejamos usar internet para consultar las dudas relacionadas con el temario. Somos conscientes de que con los niños este aspecto es difícil y esto nos lleva al siguiente apartado.

4. Pide ayuda a tu entorno.

No tienes que ser una super mamá todo el tiempo. Hay momentos en los que no puedes tu sola no puedes con todo. Seguro que tu familia y amigos estarán encantados de echarte una mano y pasar un rato con los niños en el parque o planear alguna actividad infantil fuera de casa para que tú puedas estudiar sin distracciones.

5. Comparte tiempo de estudio con tus hijos.

Muchas personas se desconcentran si tienen a gente alrededor. Si no es tu caso y si tienes un bebé o un niño pequeño, aprovecha los momentos que duermen o están relajados para tenerlos contigo. Hay madres que tienen a sus retoños en el moisés o en la hamaca y mientras cuidan de ellos, pueden estudiar. También, hay quienes tienen a sus niños en portabebés y les ayuda a mantenerse concentradas. Asimismo, ayuda a reforzar los lazos entre ambos.

6. Planifica.

Este punto es vital. Todos sabemos que los imprevistos surgen (por eso se llaman así) pero no es el fin del mundo. Mira los huecos que tienes libres y saca el máximo partido de ellos.

Es importante que en la planificación incluyas los objetivos que te has marcado y las estrategias que vas a seguir para conseguirlos. Por ejemplo, esta semana voy a estudiar el tema 1 y el 2 el jueves por la tarde que los niños están en las extraescolares.

Te aconsejamos que crees un hábito y tiempo de estudio, si es posible diario, para no agobiarte e el último minuto. Tómatelo con calma. Roma no se construyó en un día.

Esperamos que estos consejos te sirvan de ayuda en tu camino de estudio y no desesperes si las cosas no salen siempre a la primera. Simplemente, reorganiza tus tareas y sigue intentándolo. Confía en tu potencial y mentalízate esta frase: sí puedo.

¡Mucho ánimo y a por ello!

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