Cómo estudiar para un examen tipo test

Cómo estudiar un examen tipo test

¿Eres de los que piensa un examen de tipo test y entra en pánico? ¿No tienes ni idea de cómo estudiar para un examen tipo test? Aunque no lo creas, estas situaciones son más comunes de lo que te imaginas. Ten en cuenta que no tiene nada que ver la forma de afrontar el estudio de un examen tipo test con cómo se estudia un examen de desarrollo. En este artículo te vamos a dar algunos consejos y trucos para estudiar un examen tipo test. ¿Preparado para convertirte en el Maestro Yoda de este tipo de exámenes?

Seguramente, a lo largo de tu vida de estudiante la mayor parte de los exámenes que has hecho han sido de desarrollo, por lo que tu método de estudio se basa en este tipo de exámenes. Cuando estás delante del examen sabes bien los pasos que debes dar: lees el enunciado de la pregunta, te haces un esquema mental y comienzas a desarrollar la respuesta. Tal vez, no te acuerdes de todo perfectamente, pero con una buena base y un desarrollo correcto el aprobado está prácticamente asegurado, ¿verdad?

Pero claro, cuando el examen es de tipo test la cosa cambia. En este tipo de exámenes no es suficiente con aprenderse los conceptos generales. Ni siquiera vas a aprobar por añadir todas esas fechas y datos que, en otros supuestos, te valorarían positivamente para subir un poco la nota. En un examen tipo test lo único que cuenta es el conocimiento claro y concreto de los datos sobre los que te están preguntando. Y es precisamente ahí donde comienza el lío.

Si alguna vez te has presentado a uno de estos exámenes sabes de lo que estamos hablando ya que es probable que, tras leer los enunciados y las opciones de respuesta, tengas la acuciante sensación de que los han escrito en swahili y que todo el tiempo que has estudiado no ha servido de nada. Tranquilo, no es así. Lo que sí es cierto es que este tipo de exámenes no puedes prepararlos de la misma forma que utilizas para preparar los exámenes de desarrollo. Hay ciertos trucos y técnicas que, si las pones en práctica, aumentará la probabilidad de que salgas victorioso de tu examen tipo test. ¿Quieres conocerlas?

¿Cómo estudiar un examen tipo test?

A la hora de estudiar un examen tipo test debes llevar a cabo un estudio activo, como harías para cualquier otro examen. Pero, un examen tipo test tiene muy poco que ver con otro examen en el que puedes desarrollar la respuesta, por lo tanto, la forma de preparar cada uno de ellos tiene que ser completamente diferente.

¿Por qué la forma de estudiar un examen tipo test es diferente a la forma de estudiar otro tipo de exámenes? Porque mientras que en un examen de desarrollo se activa nuestra memoria de recuerdo, en uno tipo test lo hace la de reconocimiento. Pero vamos por pasos, primero vamos a explicar cómo funciona la memoria de recuerdo y la de reconocimiento.

La memoria de recuerdo es aquella que ponemos en funcionamiento cuando nos preparamos para un examen de desarrollo. Necesitamos asimilar mucha información, a veces todo un temario. Para ello debemos organizar y ordenar mentalmente todos los datos que estamos estudiando, leyendo una y otra vez, haciendo resúmenes, subrayando, completando la información con imágenes, etc…Todo con la única intención de retener en nuestra memoria la máxima información posible. Tras asimilar toda esta información, cuando llega el examen podrás desarrollar ampliamente la respuesta, incluso justificándola, aportando datos y haciendo un despliegue de conocimientos para dejar claro cuanto sabes del tema.

En un examen tipo test nuestro cerebro funciona de una forma diferente. Se pone en marcha nuestra memoria de reconocimiento. Esta memoria funciona de una manera totalmente distinta a la memoria de recuerdo. Aquí no se retienen millones de datos, sino que lo que nuestro cerebro hace es reconocer de forma instintiva conceptos que le resultan familiares y responde teniendo éstos en cuenta. Podríamos decir que contestamos más impulsivamente, de forma “inconsciente”, pero realmente no es así. El cerebro reconoce los conceptos sencillamente porque previamente los has estudiado.

Entonces, ¿responder de forma inconsciente y sin estudiar hará que apruebes un examen tipo test? En principio es poco probable. Lo que sí es cierto es que hay trucos concretos para estudiar este tipo de pruebas y que te ayudarán a reconocer los máximos conceptos posibles. Al hacerlo podrás recordar mejor las ideas principales y responder de una manera más efectiva. Para ello debes tener en cuenta que hay que estudiar de una forma específica, potenciando tu memoria de reconocimiento, para incrementar tu rendimiento en este tipo de pruebas. ¿Quieres saber cómo hacerlo?

Consejos para estudiar un examen tipo test

Aquí tienes algunos consejos sobre cómo estudiar un examen tipo test. Estos consejos te ayudarán a mejorar tu memoria de reconocimiento y de esta forma tendrás más probabilidades de aprobar tu próximo examen.

  1. Estudia activamente. No vale que leas cada punto y cada coma, memorizando sin parar el máximo de información posible. Debes estudiar de manera activa, identificando y destacando los conceptos clave.
  2. Lee y comprende. Piensa que es importante tener claros los conceptos, aquí no valen las disertaciones. Lee bien cada tema, anota y mejora la información que consideres relevante y que te ayude a comprender lo que estás estudiando.
  3. Hazte preguntas y date las respuestas. Cuando estudies intenta detectar posibles preguntas de examen y respóndelas. No importa si las respuestas posibles son del tipo sí o no. Explícate a ti mismo la respuesta, razónala. Al hacerlo así te será más sencillo identificar y retener los conceptos claves y te hará ser consciente de qué debes volver a repasar o qué información sabes ya.
  4. Utiliza flashcards. Este método de estudio es perfecto para preparar una prueba tipo test. Anota en una cara el enunciado y en el reverso la respuesta. Lo bueno de trabajar con tarjetas de memoria es que puedes llevarlas a cualquier lugar y aprovechar los ratos libres para repasar datos. Es una buena forma de tomar el estudio como un juego, lo cual te ayudará al hacer más ameno el tiempo de estudio. En este artículo te explicamos cómo utilizar las flashcards para estudiar.
  5. Autoexamínate periódicamente. Intenta conseguir exámenes antiguos y practica con ellos. Una vez a la semana prepara un lugar tranquilo, pon el cronómetro y haz el examen en una situación lo más parecida a la real que puedas simular. Esto te ayudará a saber qué ritmo de respuesta debes llevar para poder acabar el examen y además te vendrá estupendamente para perder el miedo a la prueba.
  6. Repite el proceso una y otra vez. Juguetea con tus flashcards, repasa lo que has resaltado en los apuntes, pregúntate, haz tu examen semanal…cada vez que puedas. Aunque tengas la sensación de que no estás aprendiendo nada, no es así. Piensa que la clave para aprobar este tipo de exámenes va a ser que, cuando tengas delante la prueba, sepas reconocer claramente las respuestas correctas y las erróneas. Para conseguirlo debes repasar los conceptos clave, palabras, fechas o datos concretos una y otra vez. No se trata de memorizar de manera mecánica, sino de repetir el proceso tantas veces que, llegado el momento, de manera inconsciente seas capaz de identificar la respuesta correcta de entre todas las opciones que tengas disponibles.

Errores al estudiar un examen tipo test

Al igual que hay ciertas pautas de estudio que debes llevar a cabo a la hora de preparar un examen tipo test, también existen una serie de errores típicos que se repiten habitualmente cuando estudiamos para este tipo de examen. ¿Te gustaría saber cuáles son los principales errores que cometemos cuando estudiamos para un examen tipo test?

  1. Estudiar memorizando exhaustivamente cada tema. En estas pruebas no se trata de llevar a cabo unamemorización masiva, sino de reconocimiento de conceptos. No puedes estudiar de la misma forma que lo harías si tuvieses que desarrollar el tema. Llenar tu cabeza de miles de datos memorizados de forma comprensiva y global no te va a servir de mucho. Este tipo de estudio en el que no se aprenden de forma exacta los conceptos concretos del tema, lo único que harán es llevarte a dudas y confusiones en el examen.
  1. No practicar lo suficiente. Los exámenes tipo test necesitan de cierta destreza. Debes contestar correctamente al máximo número de preguntas posibles en el tiempo establecido para conseguir una buena nota, por eso es tan importante la práctica. La falta de práctica puede ser un factor determinante entre aprobar o suspender.
  1. Utilizar técnicas de estudio erróneas. Al igual que existen técnicas de estudio, como las flashcards o los mapas mentales, que pueden ayudarte en la preparación de este tipo de exámenes, otras técnicas pueden no ser tan recomendables. Olvídate de técnicas como Feynman, Kaizen, etc., pensadas para retener el máximo de información posible. Además, ten en cuenta que tu tiempo de estudio es oro y hay que aprovecharlo de la mejor forma posible para conseguir el resultado buscado.

Técnicas y trucos para aprobar un examen tipo test

Ahora que ya sabes cómo debes estudiar y qué errores debes evitar cometer durante el estudio de un examen tipo test, llega el momento decisivo. Ha llegado el momento de aclarar cómo debes realizar un examen tipo test. Y es que este tipo de exámenes, aunque parecen sencillos, tienen su miga, por eso es mejor tener claro desde el principio qué técnicas y trucos debes poner en práctica para aprobar tu examen de tipo test.

  1. Lo primero que debes hacer cuando comience tu examen tipo test es leer concienzudamente las instrucciones. En estas instrucciones iniciales se suele aclarar todo lo que debes saber sobre la prueba: de cuánto tiempo dispones para realizarlo, qué está permitido y qué no lo está, y cómo se puntúan los aciertos, abstenciones y errores. Toda esta información será indispensable para poder planificar bien el tiempo, hacer un cálculo de la nota esperada y saber si merece la pena dedicar más tiempo a una pregunta en la que se nos plantean dudas o, por el contrario, tenemos que pasar a la siguiente.
  1. Lee muy, pero que muy bien cada enunciado y sus posibles respuestas. Te sorprendería saber la de exámenes que se han suspendido por haber hecho una lectura deficiente de las preguntas y de las posibles respuestas. Cuando hayas leído bien la pregunta debes responderla mentalmente. Una vez que tengas clara la respuesta, busca entre las opciones la que más se asemeje a la respuesta mental que le has dado.
  1. Da una primera vuelta respondiendo las preguntas que tienes meridianamente claras. Si sabes la solución márcala y a por otra. El responder primero a las preguntas que sepas te dejará claro desde el principio el tiempo del que vas a disponer para contestar el resto del examen y organizarte mejor.
  1. Si tienes dudas, descarta las respuestas que tengas la certeza que son incorrectas. Es decir, si no sabes exactamente qué opción es la acertada para la pregunta, elimina las que sepas que son erróneas. Probablemente esto dejará “vivas” solamente un par de opciones. De esta forma, aumentarán tus probabilidades de acertar.
  1. Presta la máxima atención a los detalles más nimios. A veces algo tan sencillo como fechas incongruentes, géneros o número nos dan pistas sobre errores o aciertos. Las preguntas trampa suelen ser de este tipo, con respuestas que parecen obvias y que, por pequeños detalles tan tontos que pasamos por alto, hacen peligrar el aprobado.
  1. Si tienes dudas entre varias posibles respuestas correctas a una pregunta y una de las opciones dice “todas las anteriores”, elígela. Probablemente, si te suenen como válidas más de una respuesta a la pregunta, simplemente, es porque lo son.
  1. Elige la respuesta más larga. No siempre, no como norma, pero si tienes dudas sobre dos respuestas posibles y, aunque se parecen bastante, una de ellas está más desarrollada que la otra, elígela. Seguramente estarás marcando la respuesta acertada.
  1. Cuando leas respuestas del tipo “siempre”, “nunca”, “muchas veces” o “puntualmente”, elige las que no tienen carácter absoluto. La mayoría de las veces no suelen poner como válidas las respuestas más restrictivas.

Cómo aprobar un examen tipo test sin estudiar demasiado

Una de las cosas que pueden pasar cuando estamos realizando un examen tipo test es que no hayamos estudiado todo lo que deberíamos y, tras echar un vistazo a la prueba, nos damos cuenta de que no vamos a ser capaces de responder correctamente. ¿Nos levantamos y nos vamos? ¿Lo damos por perdido y vamos a la siguiente convocatoria? De eso nada. Cuando sucede esto es fundamental mantener la calma y calcular bien cómo debemos contestar para conseguir la máxima puntuación posible en la prueba (ten en cuenta que esta estrategia solo es recomendable llevarla a cabo cuando piensas que está todo perdido).

Para conseguirlo debes tener en cuenta algunos conceptos de probabilidad básica que te ayudarán a optimizar tu resultado.

Lo primero que debes asimilar es cómo va a ser puntuado el examen. Cuánto puntúan cada respuesta, tanto las correctas, como las incorrectas y las respuestas en blanco. Esto será la base para calcular, a groso modo, cómo responder y así obtener la mejor puntuación posible en el examen.

Vamos a poner un ejemplo para que podamos entender mejor de lo que estamos hablando. Pongamos que partimos de un modelo de examen tipo test de los más habituales que podemos encontrar:

  • Aciertos: 1 punto.
  • Errores: -0,25 puntos (4 respuestas posibles)
  • Respuesta en blanco: no resta ni suma puntos.

Teniendo en cuenta esta base de cuatro respuestas posibles la probabilidad nos dice que tenemos un 25 % de probabilidad de acertar cada pregunta, aunque desconozcamos la respuesta.

Cuando no tienes clara la respuesta, entre la posibilidad de fallar o de responder en blanco, responde siempre, aunque falles. Si tienes que responder a una pregunta de la que no sabes la respuesta, debes comenzar descartando aquellas opciones de respuesta que sabes a ciencia cierta que son erróneas. Seguramente tengas clarísimo que al menos una de las cuatro respuestas posibles es claramente incorrecta, puede que incluso dos. Descártalas. Con ese sencillo gesto has incrementado exponencialmente tus posibilidades de acertar la respuesta correcta.

Responde siempre, aunque no sepas ni de lejos la respuesta. No te líes ni te dejes llevar por los nervios del momento. Si eliges una de las respuestas al azar y es la correcta, ganas un punto. Si por el contrario la fallas, pierdes 0,25 puntos. Como ves, en un examen tipo test, las matemáticas suelen estar de tu lado.

Vamos a ponerte un ejemplo para que entiendas por qué insistimos tanto con responder a todas las preguntas que puedas. Imagina que tienes un examen con 10 preguntas. La puntuación máxima que puedes sacar sería de 10 puntos. Si contestas a todas las preguntas y fallas una, la nota se quedaría en un 9,75 sobre 10. Si aciertas 7 y fallas 3, tu puntuación sería de 6,25 (7-(0,25 x3)) y así sucesivamente.

Puede que, tras leer el anterior párrafo te estés preguntando por qué deberías arriesgarte y responder al máximo de respuestas teniendo en cuenta que éstas restan puntos si las fallases. Sencillamente porque partes del mismo porcentaje tanto para acertar la respuesta y ganar un punto como para fallarla y perder 0,25. Como ves es bastante beneficioso para ti.

¿Y si la dejas en blanco? Pues evidentemente si no sabes la respuesta a una pregunta y decides dejarla en blanco no perderás ningún punto, pero tampoco ganarás ninguno.

¿Y qué pasaría en el peor de los supuestos posibles? En este sentido tenemos que decirte que es bastante improbable fallar todas las respuestas de un examen tipo test, de hecho, es bastante complicado. Pero ¿y si aun así se diera el caso? ¿Y si errara en cada una de las respuestas al azar que seleccione en un examen tipo test? Pues que suspenderías por goleada el examen. Pero no te angusties y deja que te recordemos algo: en ese supuesto tienes las mismas posibilidades de acertar todas las respuestas y sacar un 10. ¿No crees que merece la pena responder?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *