Consejos para mejorar la concentración para estudiar

Cómo mejorar tu concentración para estudiar

¿Eres de los que se sienta a estudiar y tarda un minuto en distraerse? ¿No eres capaz de mantener la concentración cuando estudias por mucho que lo intentas? Tranquilo, no desesperes porque en este artículo vamos a darte algunas claves y consejos que te enseñarán cómo mejorar tu concentración al estudiar.

Ante todo, queremos dejar algo bien muy claro desde el principio: todo el mundo puede mejorar su capacidad de concentración. La concentración, aunque no lo creas, es algo que puede entrenarse. No es algo innato que solo ciertos individuos afortunados tienen. Tú puedes trabajar para mejorar tu capacidad de concentración y de esta forma, serás capaz de focalizar tu atención en lo que estás haciendo en cada momento. Verás como empiezas a conseguir logros increíbles.

En este artículo te vamos a dar algunos consejos que te ayudarán a llegar a un estado óptimo de concentración en el momento de ponerte a estudiar, veremos cómo mantener la concentración durante el tiempo de estudio y qué ejercicios puedes llevar a acabo para entrenar tu capacidad de concentración. ¿Empezamos?

Cómo mejorar tu concentración cuando vas a estudiar

Llega el momento de estudiar, te pones frente a tu libro y, aunque comienzas tu estudio muy mentalizado de lo que debes hacer, cuando han pasado cinco minutos te das cuenta de que no has sido capaz de centrarte en el estudio. Sigues dándole vueltas ese problema que has tenido en el trabajo, no puedes quitarte de la cabeza la discusión con un amigo o estás pensando en la lista de la compra porque cuando termines de estudiar tienes que acercarte al supermercado. ¿Te ha pasado esto alguna vez?

A la hora de ponerte a estudiar debes intentar relajarte, eliminar los cientos de pensamientos y preocupaciones que rondan tu cabeza y poner el foco en lo que vas a hacer. Este es el primer paso para tener una sesión de estudio productiva y aprovechar al máximo el tiempo que dediques a ello.

A continuación vamos a ver unos consejos y técnicas que te ayudarán a mejorar tu concentración cuando vas a comenzar a estudiar:

Cambia tu estado mental antes de empezar a estudiar.

Es necesario que pases a un estado mental que te permita focalizar toda la atención en el estudio. Trata de liberar tu mente de posibles distracciones y preocupaciones que hacen que te encuentres en un estado de alerta. De esta forma, te resultarás más fácil pasar a un estado más relajado e idóneo para concentrarte en el estudio.

Piensa en algo: ¿crees que podrías dormir justo después de haber tenido una estresante reunión con un cliente importante? Probablemente no. Seguro que ves evidente que tendrías que cambiar tu estado mental hasta que tu cerebro pudiera estar listo para ir a dormir. Si tienes que estudiar y necesitas concentrarte sucede lo mismo: debes de estar receptivo y con un estado mental determinado que te ayude a ser capaz de mantener la concentración y mejore tu rendimiento.

Pasea un rato antes, escucha un par de veces esa canción que tanto te gusta o cualquier otra cosa que te guste y te sirva para dejar la mente libre de cargas ajenas al estudio antes de comenzar. Esto supondrá una pausa entre tareas y te preparará para comenzar con más atención la nueva actividad.

Realiza algún ejercicio de relajación antes de tu sesión de estudio.

Tal y como hemos comentado, a la hora de ponerte a estudiar es vital estar relajado. Ten en cuenta que la ansiedad y el estrés son enemigos irreconciliables de cualquier actividad intelectual. Por eso vamos a ver algunas técnicas de relajación para estudiantes que te ayudarán a lograr el estado de tranquilidad necesario para ponerte a estudiar:

  • Respiración con el diafragma: consiste en realizar respiraciones controladas llevando el aire al abdomen. Para ello es recomendable que estés tumbado y pongas una mano en el abdomen y la otra en el pecho. Al respirar, la mano del abdomen se tiene que desplazar mucho más que la del pecho.
  • Relajación muscular progresiva de Jacobson: se establecen una serie de grupos musculares (manos, bíceps y tríceps, hombros, espalda, glúteos, etc.). Deberás tensar los diferentes grupos de músculos, por separado, durante unos 10 segundos para después relajar progresivamente de nuevo estos músculos durante unos 15 segundos.
  • Meditación: consiste en centrarte en un determinado objeto, pensamiento o simplemente en la respiración. Deberás ir desechando todos aquellos pensamientos involuntarios que tratarán de sabotearte. Existen multitud de técnicas de meditación. Parece que todos los expertos coinciden en los beneficios que tiene la práctica de la meditación en la reducción del estrés, en la mejora de la capacidad de atención y concentración, y en la mejora de la memoria, entre otros aspectos.

Si nunca has hecho este tipo de ejercicios puedes buscar algunas referencias en internet, ya que hay páginas especializadas que te pueden ser de gran ayuda. Ten la mente abierta, recopila información sobre estos ejercicios, prueba algunos y quédate con el que mejor te vaya. Te sorprenderá el cambio que percibirás al poco tiempo de implementarlos en tu rutina de estudio.

Cuida hasta el último detalle de tu espacio de estudio.

Elimina todo aquello que puede convertirse en una distracción cuando llegue el momento de estudiar. Limpia tu escritorio, mantén la habitación limpia y ventilada, apaga el teléfono, silencia las notificaciones de tu ordenador y llena tu botella de agua.

Prepáralo todo y preve todo lo que vas a necesitar durante la próxima hora, ya que si empiezas a estudiar y a los cinco minutos vas a tener que levantarte de tu lugar de estudio perderás la concentración inicial y necesitarás un buen rato para volver a concentrarte. Puede que te sorprenda, pero la mayoría de las veces son cosas tan simples como estas las que causan la mayor parte de distracciones durante nuestro tiempo de estudio.

Trucos y consejos para mantener la concentración durante el estudio

Llega el momento sentarte a estudiar, te pones frente al libro o apuntes y, aunque comienzas tu estudio muy mentalizado en lo que debes hacer, te das cuenta de que poco a poco, vas perdiendo el foco y la concentración que necesitas para estudiar. Cuando te quieres dar cuenta has agotado el tiempo que tenías reservado para estudiar y prácticamente no has sido capaz de hacer nada de lo que habías planificado. Y ahora llega el momento de la frustración.

Cuando estás estudiando o realizando cualquier tipo de tarea, no perder la concentración puede ser la diferencia entre avanzar o no, entre conseguir tu meta o quedarte por el camino. Por eso es tan necesario que intentemos mantener un nivel de concentración elevado cuando estudiamos, ya que es la única forma de asegurarnos el cumplimiento de nuestros objetivos.

¿Crees mantener el foco siempre es una tarea sencilla? Para nada. Piensa por un momento la cantidad de distracciones de todo tipo a las que estamos expuestos constantemente (mails, mensajes, llamadas, notificaciones de todo tipo, etc). Ten claro que la mayoría de las veces puede resultar realmente difícil, incluso extenuante, no perder la concentración en lo que estamos haciendo, ya que tendremos que exigirnos mucha disciplina para no sucumbir a las distracciones.

Así que, pensando en esa dificultad que puedes encontrar cuando vayas a iniciar tu estudio, hoy vamos a darte algunas técnicas que te ayudarán a mantener tu concentración durante el tiempo de estudio.

1. Planifica el estudio y cumple los horarios.

Prepara un planning semanal y cuando lo tengas listo ponlo en un lugar visible desde tu espacio de estudio. Esto te ayudará a mantener a la vista tus objetivos y a tener claro qué tareas que debes realizar a diario. No importa que un día , por algo puntual, no lleves a cabo tu sesión de estudio, pero sí es necesario que te comprometas, que te lo tomes en serio desde el principio y que intentes mantener tu rutina de estudio a diario. Intenta estudiar siempre a las mismas horas para que, poco a poco, tu mente identifique ese tiempo con su momento de máximo rendimiento y concentración. En este artículo te explicamos cómo puedes hacer tu calendario de estudio.

2. Gestiona correctamente tus tiempos de concentración.

Al llevar a cabo una actividad intelectual, en este caso hablamos del estudio, todos tenemos momentos de máxima concentración, en los que estamos muy focalizados en lo que estamos haciendo, somos más rápidos y comprendemos cualquier concepto con mayor facilidad. A estos picos de máximo rendimiento lo llamamos el umbral de declive de la concentración. Estos momentos álgidos de concentración suelen darse casi siempre después de llevar un rato estudiando, así que debes reservar para estos periodos de tiempo las tareas más complicadas. Tras los momentos de máxima concentración llegan los valles, donde somos incapaces de mantener la concentración a un nivel alto.

La capacidad de concentración de nuestro cerebro pasa tanto por una serie de picos y valles en cada sesión de estudio. Comienza siempre con un valle de concentración y al cabo de unos 10 o 15 minutos nuestro cerebro empieza uno de sus picos de máxima concentración, que dura entre 30 y 40 minutos. Este pico va seguido de otro valle de otros 15 minutos. Teniendo esto claro te será mucho más sencillo planificar óptimamente tu sesión de estudio, tus descansos y las actividades que debes llevar a cabo en cada momento para mantener tu concentración y obtener así un buen nivel de rendimiento en tu estudio.

Las técnicas de estudio como la de Pomodoro, se basan en esta sucesión de picos y valles de concentración. Por lo tanto, si las aplicas podrán ayudarte a delimitar estos espacios de tiempo de estudio y descanso desde el primer momento. ¿Que no sabes cómo funciona esta técnica de estudio? Aquí te explicamos en qué consiste y cómo se pone en práctica la Técnica de Pomodoro.

3. Estudia activamente.

No se lo pongas fácil a tu cerebro, haz que haga ejercicio a diario. ¿Cómo? Estudiando de manera activa. Oblígate a cuestionarte datos, a revisar y completar aquello que estás estudiando cada día. Toma apuntes y anotaciones, explícate el tema o haz esquemas. Esto es una manera bastante efectiva de pensar solo en lo que estás haciendo y de obligar a tu cerebro a estar completamente centrado en ello.

4. La música puede ser tu aliada.

Está demostrado que escuchar determinado tipo de música puede ayudar a mantener un buen nivel de concentración. Clásica, chill, bossa nova…Cualquier música tranquila puede ayudarte a mantener tu atención en lo que estás haciendo, ya que te ayudará a crear un pequeño microcosmos alrededor de tu escritorio. ¿No sabes por dónde empezar a buscar? Si das una vuelta por plataformas como Youtube o Spotify podrás encontrar multitud de listas de reproducción específicas de música para estudiar y concentrarse que te ayudarán en tus sesiones de estudio.

5. Utiliza la tecnología.

La tecnología que tenemos a nuestro alrededor puede ser un foco importante de distracciones, pero también puede ayudarnos a evitarlas y motivarnos a concentrarnos en el estudio. Como ves, en función de cómo utilicemos los dispositivos tecnológicos pueden suponer una ventaja o un inconveniente.

Tu querido smartphone puede ayudarte más de lo que te imaginas a mantener la concentración durante el tiempo de estudio. Echa un vistazo en el repositorio de aplicaciones de tu móvil y encontrarás múltiples aplicaciones para mantener el foco y planificar tu rutina de estudio. En este artículo vas a encontrar una selección de las mejores Apps para estudiantes, y dentro del artículo dedicamos una sección a las mejores Apps para para evitar distracciones y concentrarse.

6. Haz de tu lugar de estudio un espacio que invite a estudiar.

Aunque no lo creas, el lugar en el que estudias tiene una gran influencia en tu estado de ánimo y en tu capacidad de mantener la concentración durante el estudio. Estudiar en un lugar que te resulte cómodo y confortable es básico y puede ser la diferencia entre completar las sesiones de estudio que has planificado o abandonar a la primera de cambio.

¿Cómo debe ser el lugar de estudio? Esto depende de cada persona, pero existen algunas características comunes que se deberían tener en cuenta siempre. Intenta estudiar en un lugar amplio, a poder ser con buena luz natural y ventilación, con una temperatura agradable, y mantén tu espacio de estudio limpio y cuidado. También es muy importante que utilices una silla ergonómica y que revises la altura y las distancias para que tu silla y mesa te resulten cómodas.

En definitiva, prepara un espacio acogedor y cómodo para trabajar en el que no tengas que interrumpir tu sesión de estudio porque te encuentres incómodo.

7. Recompénsate cuando cumplas un objetivo.

¿A quién no le gusta un premio de vez en cuando? Márcate unos objetivos claros y cuando los logres, date un capricho. Ese libro que te gusta, una tarde de cine o un café con ese amigo al que no ves desde hace tiempo. Esto te ayudará mucho para darlo todo, y no desconcentrarte a la primera de cambio. Si fijas unas metas tendrás claro desde que comiences a estudiar que cuando llegues al objetivo obtendrás un beneficio. Ponlo en práctica y alucinarás con el poder que ejercen las recompensas sobre tu capacidad de concentración, por pequeñas que éstas te parezcan.

Los principales enemigos de la concentración

Ya hemos hablado de que cambiar algunas situaciones o rutinas te pueden ser de gran ayuda cuando buscas mantener un alto nivel de concentración. Pero ¿sabes cuáles son los grandes adversarios de la concentración? Porque si bien es importante conocer lo que nos ayudará a mejorar nuestra concentración, también lo es ser capaces de detectar los distractores que nos vamos a encontrar en nuestra vida diaria. Aquí te traemos una lista de algunos de los enemigos más habituales de la concentración:

1. No llevar una dieta equilibrada.

Cuando estés estudiando debes cuidar al máximo tu alimentación e intentar llevar una rutina de comidas sanas y equilibradas. ¿Crees que la alimentación no tiene nada que ver con la concentración? Imagínate una comida copiosa, de esas que hacen que tengas una digestión pesada el resto de la tarde. Ahora, con tu barriga llena, piensa en coger unos cuantos libros y comenzar una sesión de estudio. ¿Cuánto crees que tardarías en dejarlo para otro día? Es por ello que es recomendable que tu dieta se base en alimentos sanos, frescos y ligeros. ¿Los excesos? Mejor para esos días de descanso en los que no necesites estar a tope de rendimiento.

2. El sedentarismo.

Si quieres ayudar a tu concentración, olvídate de pasar la vida en el sillón y haz algún tipo de ejercicio físico. No es necesario que vayas corriendo a apuntarte a yoga, spinning o pilates. Realmente cualquier actividad física que realices elimina estrés y libera endorfinas, así que lo importante es que te muevas. Una carrera a primera hora, patinar por el barrio un par de días a la semana o jugar a pádel con tus amigos serán suficiente para olvidarte de la ansiedad y mantenerte concentrado cuando tengas que estudiar.

3. Una mala hidratación.

Puede que te suene raro, pero tu cerebro se deshidrata con bastante facilidad cuando está a un nivel de alto rendimiento. Cuando comienza la deshidratación, por pequeña que sea ésta, empiezas a sentir cansancio y somnolencia, lo que hace disminuya drásticamente tu concentración. Acostúmbrate a tener siempre a mano una botella de agua cerca cuando comiences a estudiar e ir bebiendo de ella cada poco tiempo. Verás cómo un simple vaso de agua te mantendrá alerta y con ganas de seguir estudiando durante más tiempo.

4. El cansancio.

Duerme, pero duerme de verdad. Debes dormir entre 7 y 8 horas, que es el tiempo necesario para que tanto tu cuerpo como tu mente puedan recargarse de energía y dar lo mejor de sí mismos al día siguiente. Si te pones a estudiar y estás cansado lo único que vas a conseguir es pasar horas y horas sin aprovechar apenas el tiempo, lo cual es perfecto para desmotivarse y abandonar a la primera de cambio. Así que mentalízate y ponte cómodo, porque a partir de ahora vas a dormir lo que necesites para mejorar tu concentración en el estudio.

Ejercicios para entrenar la concentración

Puede que no lo creas, pero la concentración también se puede entrenar, lo que pasa es que seguramente no tengas ni la más mínima idea de cómo puedes hacerlo. Hoy queremos enseñarte algunos ejercicios muy sencillos para que poco a poco entrenes tu capacidad de concentración. Los ejercicios que te proponemos no te llevarán más de 10 minutos y si los llevas a cabo podrás comprobar su alta eficacia desde los primeros días.

  • Ejercicio de concentración 1.

    Siéntate cómodamente, pero erguido. Coge un vaso de cristal y llénalo de agua hasta la mitad de su capacidad. Agárralo con tu mano y ponlo a la altura de tus ojos manteniendo en esa postura el brazo. Ahora debes concentrarte en evitar que se produzca cualquier tipo de movimiento en el agua. Puede que así dicho te parezca sencillo, pero deberás estar realmente concentrado para que el agua no se mueva. Este ejercicio debe durar alrededor de 3 minutos.

  • Ejercicio de concentración 2.

    Busca un reloj analógico, de los que tienen aguja para los segundos. Ponlo a la vista y cuando la aguja llegue a las doce comienza a concentrarte únicamente en el recorrido de ésta por el reloj. Seguramente al principio de poner en práctica este ejercicio te cueste estar centrado o te vengan otros pensamientos. Si sucede esto vuelve a empezar. Aunque para ejecutar este ejercicio solamente vas a necesitar dos minutos es necesario que éstos sean de plena concentración.

  • Ejercicio de concentración 3.

    Busca un lugar tranquilo, silencioso y sin distracciones. Pon una colchoneta o toalla en el suelo. Túmbate sobre ella y cierra los ojos. Ahora respira profundamente siendo consciente de tu propia respiración. Recorre tu cuerpo lentamente con tu mente, tomando consciencia de cada parte de él. Comienza el recorrido por los pies, recorriendo tus dedos y recovecos y sube lentamente hasta llegar a la cabeza. Termina el recorrido en tu pecho, centrándote en tu respiración. Seguramente las primeras veces no puedas dejar de tener algún tipo de pensamiento intrusivo, pero deséchalo y continúa tu recorrido mental. En un par de días comenzarás a notar el cambio y verás cómo eres capaz de concentrarte cada vez más rápido. Este ejercicio dura alrededor de 10 minutos.

Como te hemos comentado a lo largo de este artículo hay diferentes técnicas que pueden ayudarte a mantener la concentración, pero no olvides lo más importante, lo que marcará la diferencia entre conseguirlo o no, y eso eres tú y tu determinación. Persistir en las tareas, aunque te resulten tediosas, mantenerte firme en tus objetivos y saber lo que quieres y por qué estás haciendo este esfuerzo serán las piezas clave que te ayudarán a mantener el foco y no perder la concentración en un momento bajo.

Sabemos que al principio puede parecerte un poco complejo, ya que es probable que tengas que reaprender a estudiar, cambiar algunas de tus rutinas (de sueño, de estudio, de alimentación…) modificar hábitos y poner en práctica algunos consejos, pero el resultado merecerá la pena. Verás cómo, si lo haces, en menos tiempo del que imaginas vas a mejorar muchísimo tu concentración y te darás cuenta de que puedes conseguir todo eso que siempre has soñado.

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