Cómo mejorar la velocidad de lectura

Cómo mejorar la velocidad de lectura

¿Tienes la sensación de no lees todo lo rápido que podrías? ¿Te gustaría conocer algunas técnicas y trucos que te ayuden a mejorar tu velocidad de lectura? Si eres estudiante o tienes afición por la lectura, leer más rápido a a suponer un ahorro de tiempo y un aumento de tu productividad.

Probablemente alguna vez has tenido la impresión de que te cuesta avanzar al leer y tienes que volver a releer algunos párrafos para tener una buena compresión de lo leído. Esto hace que que vayas mucho más lento y que, a veces, desesperes e incluso abandones lo que estás leyendo. No te preocupes, es algo normal, sobre todo si no practicas la lectura a diario.

¿Te gustaría mejorar la velocidad con la que lees? Entonces sigue leyendo este artículo, porque te aseguramos que te va a resultar muy interesante. Así que pon tu teléfono en silencio, elige un entorno tranquilo y prepárate porque a continuación vamos a darte las herramientas necesarias para mejorar tu técnica y aumentar tu velocidad de lectura hasta un nivel Pro. ¿Empezamos?

Qué es la velocidad de lectura

Comencemos aclarando qué es la velocidad de lectura. Podremos definir la velocidad de lectura como el número de palabras que una persona es capaz de leer durante un minuto, siendo además capaz de asimilar todo el contenido de lo que ha leído.

No se trata solamente de leer rápido, sino de leer y comprender perfectamente el texto. Y esto, que en principio puede parecer sencillo, no lo es tanto. ¿Por qué? Sencillamente porque cuando careces de una buena técnica de lectura rápida, tener que aumentar tu velocidad implica que tu capacidad para asimilar el texto se vea claramente perjudicada.

No te agobies, no es tan complicado. Puedes aumentar tu velocidad de lectura, más de lo que imaginas, aplicando algunas técnicas y consejos que veremos en este artículo. ¿Quieres saber cómo? Entonces, sigue leyendo.

Cómo calcular la velocidad de lectura

Lo primero, antes de empezar a trabajar tu técnica de lectura para conseguir llevar a cabo una lectura más rápida, deberías conocer cuál es tu situación de partida, es decir, a qué velocidad eres capaz de leer ahora. Solo una vez que hayas identificado qué debes mejorar podrás convertirte en un lector ávido y veloz. Pero, ¿cómo puedo calcular mi velocidad de lectura? Vamos a verlo a continuación.

Para poder calcular la velocidad de lectura lo primero que vamos a necesitar es hacernos con un cronómetro. Nos vale cualquiera, el del teléfono es suficiente. Ahora debemos preparar una lectura, no importa el género. Lo más importante del texto que elijas es que sepas la cantidad de palabras que tiene. A continuación, te proponemos un ejercicio con el que podrás medir tu velocidad de lectura.

Debes intentar leer este texto a la mayor velocidad que te sea posible. No obstante debes tener en cuenta que al finalizar el ejercicio, deberás haber comprendido el significado de la mayor parte del contenido posible.

Pon el cronómetro a cero y cuando estés preparado para empezar a leer ponlo en marcha y deja que corra el tiempo.

Al finalizar la lectura, para el cronómetro y anota el tiempo que has necesitado para leer el texto. Una vez que hayas hecho esto te explicaremos cómo puedes calcular tu velocidad de lectura.

Texto para medir la velocidad con la que lees

En Hogwarts había 142 escaleras, algunas amplias y despejadas, otras estrechas y destartaladas. Algunas llevaban a un lugar diferente los viernes. Otras tenían un escalón que desaparecía a mitad de camino y había que recordarlo para saltar. Después, había puertas que no se abrían, a menos que uno lo pidiera con amabilidad o les hiciera cosquillas en el lugar exacto, y puertas que, en realidad, no eran sino sólidas paredes que fingían ser puertas. También era muy difícil recordar dónde estaba todo, ya que parecía que las cosas cambiaban de lugar continuamente. Las personas de los retratos seguían visitándose unos a otros, y Harry estaba seguro de que las armaduras podían andar. 

Los fantasmas tampoco ayudaban. Siempre era una desagradable sorpresa que alguno se deslizara súbitamente a través de la puerta que se intentaba abrir. Nick Casi Decapitado siempre se sentía contento de señalar el camino indicado a los nuevos Gryffindors, pero Peeves el Duende se encargaba de poner puertas cerradas y escaleras con trampas en el camino de los que llegaban tarde a clase. También les tiraba papeleras a la cabeza, corría las alfombras debajo de los pies del que pasaba, les tiraba tizas o, invisible, se deslizaba por detrás, cogía la nariz de alguno y gritaba: ¡TENGO TU NARIZ!

Pero aún peor que Peeves, si eso era posible, era el celador, Argus Filch. Harry y Ron se las arreglaron para chocar con él, en la primera mañana. Filch los encontró tratando de pasar por una puerta que, desgraciadamente, resultó ser la entrada al pasillo prohibido del tercer piso. No les creyó cuando dijeron que estaban perdidos, estaba convencido de que querían entrar a propósito y los amenazó con encerrarlos en los calabozos, hasta que el profesor Quirrell, que pasaba por allí, los rescató.

Filch tenía una gata llamada Señora Norris, una criatura flacucha y de color polvoriento, con ojos saltones como linternas, iguales a los de Filch. Patrullaba sola por los pasillos. Si uno infringía una regla delante de ella, o ponía un pie fuera de la línea permitida, se escabullía para buscar a Filch, el cual aparecía 93 dos segundos más tarde. Filch conocía todos los pasadizos secretos del colegio mejor que nadie (excepto tal vez los gemelos Weasley), y podía aparecer tan súbitamente como cualquiera de los fantasmas. Todos los estudiantes lo detestaban, y la más soñada ambición de muchos era darle una buena patada a la Señora Norris. 

Y después, cuando por fin habían encontrado las aulas, estaban las clases. Había mucho más que magia, como Harry descubrió muy pronto, mucho más que agitar la varita y decir unas palabras graciosas. 

Tenían que estudiar los cielos nocturnos con sus telescopios, cada miércoles a medianoche, y aprender los nombres de las diferentes estrellas y los movimientos de los planetas. Tres veces por semana iban a los invernaderos de detrás del castillo a estudiar Herbología, con una bruja pequeña y regordeta llamada profesora Sprout, y aprendían a cuidar de todas las plantas extrañas y hongos y a descubrir para qué debían utilizarlas. 

Pero la asignatura más aburrida era Historia de la Magia, la única clase dictada por un fantasma. El profesor Binns ya era muy viejo cuando se quedó dormido frente a la chimenea del cuarto de profesores y se levantó a la mañana siguiente para dar clase, dejando atrás su cuerpo. Binns hablaba monótonamente, mientras escribía nombres y fechas, y hacía que Elmerico el Malvado y Ulrico el Chiflado se confundieran. 

El profesor Flitwick, el de la clase de Encantamientos, era un brujo diminuto que tenía que subirse a unos cuantos libros para ver por encima de su escritorio.

(Extracto de Harry Potter y la Piedra Filosofal. – J.K. Rowling)

Fórmula para calcular tu velocidad de lectura

Una vez hayas anotado el tiempo, minutos y segundos, empleado en la lectura del texto, deberás transformarlo en un número entero (los minutos) con sus decimales (los segundos). Por ejemplo, si has leído el texto en 2 minutos y 32 segundos lo contabilizaremos así: 2,32.

El texto propuesto contiene 603 palabras. Al igual que ocurre con el tiempo empleado en la lectura del texto, conocer el número de palabras que contiene este es fundamental para el cálculo de la velocidad lectora.

Para calcular tu velocidad de lectura debes aplicar la siguiente fórmula:

Velocidad de lectura = PPM (Palabras por minuto) = cantidad de palabras/ tiempo en minutos

Teniendo en cuenta los datos del ejemplo anterior, la fórmula quedaría de la siguiente manera:

Velocidad de lectura = 603 palabras/ 2,32 minutos= 259

Tu velocidad de lectura es 259 palabras por minuto. Pero, ¿esto está bien? ¿Es un nivel alto o bajo? Los expertos manejan una serie de rangos para clasificar los distintos niveles de velocidad de lectura. ¿Te gustaría saber qué tipo de lector eres?

Clasificación estándar de la velocidad lectora

  • 200-250 PPM: Este rango de lectura está considerado el típico del lector promedio. Este tipo de lectores suele tener regresiones durante la lectura (vuelves atrás y releen parte del contenido), subvocalizaciones y no terminan de concentrarse. La comprensión general del texto la tienen en un 50% o menos de lo que leen.
  • 250-350 PPM: En este rango suelen estar los lectores que son lectores habituales, pero llevan tiempo sin hacerlo. Estos lectores siguen teniendo regresiones, pero ya no subvocalizan muchas palabras de las que leen. La comprensión general del texto la tienen en algo más del 50% de lo que leen.
  • 350-500 PPM: Si tu velocidad de lectura está en este rango deberías estar contento, ya que te encuentras bastante por encima del promedio de lectores. En estos parámetros aún tienes algunas regresiones, pero bastante ocasionales y lo mismo te sucede con la subvocalización. Tu comprensión del texto es bastante buena (50% – 75%) y este resultado denota que eres un lector habitual.
  • 500-800 PPM: Cuidadito, estamos entrando en terreno peligroso. Si tu velocidad de lectura está en este rango es que eres un ávido lector. A esta velocidad suele gustarte leer y lo haces mucho y a diario. Tu comprensión del texto está actualmente en un muy buen nivel (75% y más).
  • 800-1000 PPM: Si estás en este nivel, tu velocidad de lectura es realmente eficiente. Apenas tienes subvocalización, es decir, prácticamente nunca tienes que retroceder. Es fácil para ti entender lo que estás leyendo, lo que seguramente te hace un estudiante de primer nivel. En este nivel solamente suelen estar personas que han realizado programas específicos con profesionales para mejorar su velocidad de lectura.

¿Qué tal ha ido? ¿Has sacado el resultado que esperabas? Si tu resultado no es de los mejores no te preocupes. Ahora que sabes en qué rango te encuentras puedes comenzar a trabajar para mejorarlo.

Test de velocidad de lectura

Con el ejercicio que hemos hecho nos podemos hacer una idea de la velocidad de lectura, pero no estamos teniendo en cuenta la comprensión del texto, de manera que estamos dejando de evaluar una parte importante de la lectura. Para medir tu velocidad lectora teniendo en cuenta la comprensión del texto existen una serie de test de velocidad de lectura, que podrás hacer online.

Si te das una vuelta por internet podrás encontrar muchísimos de estos tests: para escolares de primaria, para estudiantes de secundaria o bachillerato y para universitarios. Hemos probado unos cuantos, y hemos seleccionado un par de ellos que creemos que pueden ser de tu interés.

Test de lectura rápida de Formación Integral

Esta prueba es bastante útil y sencilla de realizar. Tienes un texto enmarcado, el cual debes leer a la mayor velocidad posible. Cuando estés preparado para empezar deberás pulsar el botón que pondrá en marcha el cronómetro. Al finalizar, tendrás que dar a otro botón para parar el reloj. Una vez hayas finalizado la lectura debes continuar con la prueba haciendo clic en el botón de “siguiente”.

En la siguiente fase del test tendrás que responder un breve cuestionario para saber hasta qué punto tu lectura ha sido de provecho, hasta donde llega tu comprensión. No tendría demasiado sentido leer muy rápido si no eres capaz de entender el contenido de lo que estás leyendo. Así que, tras responder al cuestionario, la prueba te da los datos que buscabas. Tendrás los datos de cuántas palabras por minuto eres capaz de leer y de cuál es tu porcentaje de comprensión del texto. Como ves, este test es sencillo y te va a resultar muy útil.

Test para medir la velocidad de lectura de Psicotecnicostest.com

Esta prueba funciona prácticamente igual que la anterior. Tienes un texto y un botón justo encima que, tras pulsarlo, pone en marcha el cronómetro. Al finalizar la lectura de este texto debes accionar otro botón para indicarlo. Tras esto, accederás a otra página en la que debes resolver un cuestionario de 10 preguntas. Al acabar el cuestionario y con todos los resultados que has ido obteniendo en el transcurso de la prueba, ésta te dará a conocer tu velocidad de lectura y cuál es tu porcentaje de comprensión lectora.

Consejos y trucos para leer más rápido

Una vez que tienes claro qué es la velocidad lectora y cómo puedes calcular tu velocidad de lectura y comprensión, nos hemos propuesto ir un paso más allá, así que, a continuación, vamos a ver unos cuantos trucos y consejos que te ayudarán a leer más rápido.

  • Mejora la precisión en el movimiento de tus ojos al leer

    Para eso es necesario que aprendas a focalizar tu visión. Lo mejor que hay para entrenarla es tapar la parte inferior del texto con un papel o la mano y, simultáneamente, señala con el dedo, un bolígrafo o un palito, las palabras que vas leyendo. Esto te ayudará a que poco a poco vayas centrándote exactamente en lo que estás leyendo y que evites las regresiones en el texto.

  • Amplia tu visión periférica.

    Al ampliar la visión periférica pasaremos de fijarnos en cada una de las palabras que leemos a que cada fijación incluya varias palabras o incluso frases, de esta forma mejorarás considerablemente tu velocidad de lectura, ya que necesitarás menos fijaciones para leer un texto.

    Imagina que cada fijación es una foto que tus ojos hacen al texto, si en cada foto solo se incluye una palabra tendrás que hacer muchas más fotos que si amplías el foco y eres capaz de captar más palabras en cada foto. Cuantas menos fotos necesites más rápida será la lectura.

  • Deja de repetir mentalmente cada palabra que lees.

    Este gesto, tan común, que haces de forma inconsciente, hace que disminuya significativamente tu velocidad de lectura. Para ser más precisos, al hacerlo el rendimiento de tu cerebro se ralentiza hasta un 30% más que si no lo hicieses.

  • Nada de volver a leer lo que ya has leído.

    Alucinarías si supieras la cantidad de tiempo que pierdes yendo hacia atrás cada pocas frases porque no terminas de entender el significado de algo. Olvídate de volver a leer lo que ya has leído. Continúa leyendo, no pares, aunque sepas que ese párrafo no lo has entendido bien. Aunque no lo creas, tras leer todo el texto, tu cerebro rellenará los huecos de información teniendo en cuenta el contexto y lo que inconscientemente ha procesado.

  • Aparca las prisas.

    No tengas prisa porque no te vas a convertir en el Hussain Bolt de la lectura en dos días. Mejorar tu velocidad requiere tiempo, constancia y mucha práctica. Debes entrenar cada día un rato, sin prisa, pero sin pausa. Esto, como la construcción de Roma, no se consigue en un día.

  • Márcate pequeñas metas que sean viables.

    Sé realista y no te pongas unas expectativas que no puedas abarcar. Si ahora tu velocidad de lectura está en un rango de 250 palabras por minuto, haz que tu próxima meta sea llegar a las 275. Después a 300 y así progresivamente. Recuerda que no se trata solo de leer sino de, además, comprender bien lo que estás leyendo.

  • Busca tu oasis de lectura.

    No estamos hablando de leer una novela que te gusta. Hablamos de entrenar, de mejorar la concentración durante el tiempo que dura la actividad. Es evidente que no puedes entrenar en un lugar ruidoso, con poca luz o con mucho movimiento de gente. Busca tu pequeño oasis que sea tranquilo y alejado de ruidos, con una buena iluminación. Que sea cómodo sí, pero no demasiado. Piensa que tener un entorno acondicionado para facilitar la concentración hará que mejore tu rendimiento y, con ello, tu velocidad lectora.

Ejercicios para mejorar tu velocidad de lectura

A estas alturas es probable que te estés preguntando si hay ejercicios que te ayuden a mejorar tu velocidad de lectura, ¿verdad? La respuesta es un rotundo sí.

Como te hemos explicado en los puntos previos, la velocidad de lectura es algo que se puede mejorar mucho haciendo lo mismo que harías para fortalecer cualquier otra parte de tu cuerpo: llevando a cabo una rutina de entrenamiento diaria.

Para que puedas entrenar tu velocidad lectora te hemos preparado unos cuantos ejercicios prácticos. Éstos ejercicios están planteados para que los pongas en práctica y que, además, te sirvan como base para crear otros ejercicios similares.

Ejercicio 1: Lectura para el rastreo.

Esta técnica consiste en ir realizando barridos en zigzag del texto, intentando no realizar fijaciones sobre cada palabra. Debemos ir deslizando la mirada a la parte superior de la frase, intentando identificar palabras clave, fechas o datos de cierta relevancia que nos ayuden a entender el significado del texto.

Ejercicio 2 y 3: Ejercicio para entrenar tu visión periférica.

En estos ejercicios debemos fijar la vista en el punto central de cada frase del texto, leyendo de arriba hacia abajo. Intentaremos abarcar con nuestra visión periférica (rabillo del ojo) la mayor cantidad de palabras que podamos, pero solo mirando la palabra central de la frase.

Ejercicio 4: Ejercicio para mejorar la integración visual.

En este tipo de ejercicio solamente se puede ver la parte superior de cada frase. Deberemos ir adivinando cada palabra, teniendo en cuenta sus trazos y los indicadores existentes.

Además de estos ejercicios hay muchos más que puedes realizar para ir mejorando tu velocidad de lectura de manera progresiva: lecturas temporizaras, agrupación de palabras, cálculo de paradas visuales, etc.

Como ves, a lo largo de este artículo hemos puesto a tu disposición multitud de trucos y ejercicios que te podrán ayudar si tienes la intención de mejorar tu velocidad lectora. Pero recuerda que, para que de verdad te funcionen, es necesario que tú pongas la parte más importante: tu propósito firme de querer mejorar, de aumentar tu velocidad de lectura para incrementar así tu rendimiento.

Si tienes claro que quieres mejorar, estás dispuesto a dar unos pocos minutos diarios a tu entrenamiento, podrás comprobar lo mucho que tu velocidad de lectura mejora en muy poco tiempo.

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